¿Por qué enseñar a programar?
El año 1967 marca un hito en el uso de las TIC en la educación escolar. Ese año, el equipo del Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus sigla en inglés), liderado por Seymour Papert, creó el lenguaje de programación de computadores conocido como Logo. Posteriormente, durante la década del setenta este equipo se dedicó, en algunas escuelas primarias de Brookline (Massachusetts, Estados Unidos), a realizar tanto pruebas con este lenguaje como investigaciones sobre el efecto de su uso educativo.
Más adelante, en la década del ochenta muchas escuelas empezaron a recibir computadores personales, lo cual posibilitó que se expandiera el uso de Logo. Esta herramienta rápidamente mostró sus bondades como medio de aprendizaje en áreas como matemáticas, lenguaje, arte y ciencias. En palabras de Gary Stager, “la programación se visualizaba como una ventana al mundo de las ideas y a esta se le daba igual prioridad que a las artes industriales, la apreciación musical, el arte y la expresión oral”.
Pero la aparición de Windows y los paquetes de ofimática dejaron de lado por un tiempo a Logo, muy probable porque los nuevos programas tenían interfaces más atractivas que el Logo. Otra desventaja fue el acceso a Internet, también un mundo muy atractivo ya que permite acceder a programas sin ni siquiera descargarlos en la computadora.
Desde hace un tiempo, el interés por la programación para niños y adolescentes se reactivó con la aparición de lenguajes como Scratch, Alice, Kodu, RoboMind, RoboLab, AppInventor.
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